martes, 28 de enero de 2014

Qué implica ser Gótico segun "Mi" punto de vista.

Todo es relativo. Eso no soy yo quien lo inventó.  Y dentro de esa relatividad, que pivota sobre un mínimo de absolutos, giran trescientos sesenta y cinto grados llenos de puntos de vista.  Como dije hace mucho cuando me preguntaron en televisión, yo sólo puedo hablar por mí, NO por todos los que sienten esto de mil modos diferentes.

   Lo que tenemos en común con otras tribus de gente "Dark", es lo más evidente, lo que nos une y nos da nuestra razón de ser: la atracción hacia la cara oscura de las cosas, de TODAS las cosas. Más allá de eso, el GÓTICO como tal, (ahora sí, separando góticos de "siniestros", "gibergoths", "visualeros", "lolitas", "industrials", "Steamerss" y todas las otras subculturas afines por una u otra cuestión)   es afecto a la era victoriana y ve las cosas a través del prisma del romanticismos de principios del siglo XIX y de los postrománticos. Sus últimas fronteras son los Preraphaelitas y los simbolistas franceses, los estetas que tienen en Oscar Wilde su máximo exponente,  los poetas prohibidos y los modernistas. Un gótico ve el mundo a través de un prisma renovado de última generación, y sería como un Neóromántico si antes no nos hubieran quitado ese nombre unos señores que vestían con ristras de perlas y chaquetas de flores en los años ochenta. A través de la herencia decimononica, el gótico se identifica con todo aquello que los soñadores de aquel entonces reivinicaban, nostálgicos del pasado. La edad media, la antigua Grecia, las culturas ancestrales y paganas más míticas: Egipto, los Celtas, Mesopotamia...  cuanto más tiempo pasa, más de estos elementos se van agregando a través de medios populares, como el cine o la literatura. Al igual que a los románticos, al gótico le atrae más el aspecto fantástico que el histórico; (el misterioso y el mistérico), que el social, y es frecuente que empiezan su juventud coleccionando leyendas y mitología para, en la madurez que al final acaben indagando en la cultura de la que partieron, formándose en sus auténticos ritos y separando la paja del grano. El gótico es, en esencia, un inconformista que no se contenta con la cultura al uso, con lo que ésta admite como positivo, ni con sus "alternativas" bien vistas por la sociedad.
 Es una alternativa a la alternativa... es un paso más allá. Se cuestiona la muerte, se cuestiona el miedo, se cuestiona el alma, se cuestiona todo... y si no, en mi opinión, es que aún no ha llegado a dónde tiene que llegar; pues en el fondo de estos espíritus inquietos existe una necesidad de conocer el trasfondo de las cosas. Lo que no se ve es lo que más nos interesa, lo que permanece en sombras es nuestro objetivo, y por esa sombra trazamos nuestros pasos.
   Por eso, por el modo atroz de cuestionárselo todo, de dar la vuelta a los convencionalismos, por su necesidad de buscar una individualidad aún dentro de un grupo de pertenencia, es raro el gótico que no ha leído a Niztche, aunque yo diría que también es un existencialista.
   Pero me voy a atrever a ir más allá y hacer una "propuesta" sobre el lugar emocional en el que debe entenderse a un gótico, repito, según MI ideología particular.
   Nada de todo lo anterior tiene demasiado valor si no es útil primero al individuo que  lo busca; más siendo un personaje completamente individualista, así que un gotico debería:
   Conocer y aceptar las partes más oscuras de sí mismo, aquellas que la sociedad occidental y sobre todo la religión católica se empeñan en inhibir ( lo que le convierte en un rebelde). Para mí, ésto incluye una total libertad de elección sexual, ya sea consigo mismo o con otros individuos, y sin culpa. Las elecciones son conscientes, pero son elecciones y no imposiciones.
   Del mismo modo creo que implica una conciencia del propio ego,de la definición personal, de la agresividad, el miedo, la angustia, el egoísmo, la ira… todo aquello normalmente entendible como negativo debe ser aceptado de modo consciente. Si no eres consciente de dónde te coloca tu Ego, no eres consciente de todo lo demás. La conciencia debe mantenerse incluso cuando uno es injusto.  No creo que se pueda ser  “oscuro” cien por cien sin una clara conciencia de nuestros defectos, una aceptación de los mismos, y una decisión consciente de si queremos cambiarlos o si preferimos asumirlos, incluso exhibirlos sin complejos. En suma, para ser "oscuro", en mi opinión, hay que ser capaz de "ver" donde otros prefieren no mirar, y saber "qué hay" en esa oscuridad nuestra, con qué contamos, y qué podemos esperar de nosotros mismos sin temor a ser juzgados. Importa poco si eres cobarde, autoritario, pusilánime o un dictador, pero debes ser consciente de ello. Creo que esto conduce a la salud emocional y que si cada miembro de esta cultura alcanzase ese nivel de lucidez interior, sería una cultura muy peligrosa para el sistema establecido, pues sería una cultura de individuos ingobernables mediante la culpa y el sentimiento de inferioridad. Sería una cultura de individuos sanos.
    No obstante, aunque muchos lo intentamos, distamos mucho de alcanzar una conciencia plena de nuestras características y menos de aceptarlas.
   No voy a definir el movimiento musicalmente. Ni lo creo importante, ni hay una "música gótica" como tal a menos que rebusquemos entre las corales del siglo XV y los autores románticos del XIX. ( O eso dicen los que entienden de ello).  Además no es lo que se escucha en los clubs nocturnos, nuestro punto de encuentro habitual. Me interesa más cómo piensa, cómo siente el gótico, que cómo se viste o qué escucha. Las modas cambian, el espíritu persiste.
  Diré que la melancolía, el desgarro, la decadencia, y cierta característica inquietantes, suelen estar presentes en nuestro arte, así como las tonalidades oscuras y la revisión de épocas pasadas. Eso en cuanto a los aspectos formales; pero ahí la interpretación es libre en mi opinión. Hay, en nuestra cultura, historias muy góticas cuyo aspecto formal es completamente universal, e historias universales cuyo aspecto formal es completamente gótico: y de estos últimos me gustaría citar un ejemplo para mí, bastante claro: "Ivan el terrible" de Einsestein y su secuela "La conjura de los boyardos".
 
Tampoco voy a entrar en la existencia o no del movimiento gotico o la escena como tal. En España, se ha visto reducida al pasar la moda que nos catapultó a una no buscada popularidad durante la década del 2000; en el resto del mundo,-eso dicen-, brilla como siempre, absorviendo toda luz.
    En cualquier caso, si no el revival de los románticos, una subcultura ( "sub" no por ser inferior, sino por que depende y ha nacido en el seno del occidente actual, lo que la convierte en un "dialecto" de la globalización), siempre existirá. Como dijo un Dj que conozco: "lo gótico, (para mí más bien lo dark), es la cara oscura de todo", por lo que siempre estaremos ahí. Estaremos ahí mientras haya quienes quieran investigarlo, aunque el romanticismo deje de ser el prisma por el que se mira. Estaremos ahí cuando la oscuridad se niegue, estaremos presentes en cada dogma que sea roto, en cada tabú que sea traspasado, pero también en cada uno que se impone ( porque si se impone es para evitar a su contrario, y nosotros somos ese contrario). Somos el negativo de cada fotografía.
   La adolescencia es la época en la que se descubren los movimientos juveniles, musicales y sociales. Es el momento en el que el individuo se enfrenta con las dos máximas vitales: el amor y la muerte. Es el momento en que sus hormonas están revueltas y en que el cuerpo quiere tener experiencias nuevas, ser pasional, vivir intensamente. Es el momento, en suma, de ser romántico y de descubrir todo lo que en la infancia nos velaron. Esto asegura que siempre habrá románticos, puesto que forma parte del devenir de la vida, y que, vestidos de negro o no, conscientes de nuestro ser gótico o no, seguiremos existiendo.

Hoy por hoy, el gótico es una bella dama incluso en el día de su muerte.

   

   

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